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¡The Dangerous Beauty! ¡Abran paso, montón de inútiles!

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¡The Dangerous Beauty! ¡Abran paso, montón de inútiles!

Mensaje por Andrea Hernández el Mar Abr 19, 2011 4:58 am

Nombre Completo: Andrea Hernández
Apodo/Alias: Andy [Para los gringos], Lady, Andrea, Andrea-chan[Únicamente para Antonio], —Inserte insultos poco adecuados—, Traitress [Para sus enemigos y demás Guardias Reales] y Dangerous Beauty [Conocida así entre todos].

Estatus: Pirata. Ex Guardia Real.
Raza: Humana.

Sexo: Femenino.

Edad: 17 [Diecisiete años].

Orientacion: Heterosexual.

Apariencia Fisica: Andrea es, a simple vista, una joven señorita de proporciones muy generosamente buenas para su edad. Pequeña o “Chaparrita” de estatura, de apariencia frágil, dulce y completamente femenina. Nada pudo haber resultado más alejado de la verdadera naturaleza de la joven pirata. Andrea Hernández, sin duda alguna, es el vivo ejemplo de “No juzgues a un libro por su portada”, y cómo a ella le gusta agregar, “O si te descuidas, te morderá”. Sus extremidades son largas y estilizadas, empleadas para movimientos muy poco femeninos a la hora de pelear o de ser hostil con alguien, aunque nunca pierden aquel diminuto toque de gracia que fue enseñada a emplear desde muy pequeña. Su cuerpo está muy bien torneado y ejercitado, con suaves curvas bien definidas. Posee un busto de buen tamaño, sin rayar en lo demasiado, y una cadera casi de las mismas proporciones. Su cintura sin embargo no deja de ser pequeña y menuda.

Es bastante pequeña de estatura y no deja que esto represente un problema para ella, sino que por todo lo contrario, lo utiliza cómo una ventaja. La convierte en ligera y escurridiza, lo cual aumenta aún más su agilidad y destreza. Aunque se enfada y le resulta ofensivo cuando se burlan de su estatura, y si las burlas se pasan de la raya, podría provocar que la chica regale algún que otro poco suave golpe al culpable.

A pesar de ser tan delgada, menuda y aparentemente frágil, es muy conveniente y aconsejable mantener tu distancia con ella. Tras esa fragilidad en realidad se esconde una brutal fuerza sobrehumana, la cual la convierte capaz de partir una roca a la mitad de un solo golpe, levantar unas veinte veces su mismo peso y despeinarse de una manera incomparable. A veces, sin embargo, puede provocarse daño a sí misma si no la utiliza de manera correcta.

Y esa fuerza sí que tiene que ser compensada. La chica come cómo desquiciada cada vez que tiene oportunidad, y cuando tiene hambre, su mal humor resulta bastante peligroso. Come por al menos unas diez personas, y sorprendentemente nunca engorda. Aunque bueno, si la pesan…se recomienda nunca mencionar su peso en ningún momento a menos que quieran dormir con los peces. A pesar de esto, es bastante ligera y ágil, escurridiza cómo una ardilla. Además, tantos ejercicios que hace a diario también le resultan de mucha ayuda.

Su piel es tersa y suave cómo la porcelana, ligeramente bronceada y de un suave color canela, morena. Siempre está cálida y muy bien cuidada, con un característico aroma a mar y tierra fresca. Luego se encuentra su cabello, que es largo hasta la altura de la media espalda, ligeramente ondulado y de un tono negro profundo. Éste siempre tiene un peculiar aroma a vainilla, gracias al shampoo que a la chica le encanta utilizar. Sus ojos son grandes y expresivos, de un profundo color chocolate, siempre se puede ver en ellos un brillo de determinación e inocente curiosidad, cautivadores y emocionales. Sus rasgos son suaves y delicados, aunque la mayoría del tiempo están fruncidos en una mueca de cabreo y arrogancia. Su sonrisa casi siempre está cargada de altanería y burla, ya que le encanta burlarse de sus enemigos. Sin embargo, cuando su sonrisa es espontánea, es tan hermosa y cautivadora cómo quedarse viendo fijamente hacia la puesta de sol. No es muy fácil conseguir verla haciendo esto, pero cuando lo hace es de una manera pura e inocente.


Foto:
Spoiler:

Personalidad: “No juzgues a un libro por su portada, o si te descuidas, te morderá”. A Andrea, definitivamente, no se le puede juzgar mediante su apariencia, bajo ninguna circunstancia. Eso sería subestimarla, y por ende, el error más grande que podrías haber cometido con ella. Por esto se ha ganado el apodo de “Dangerous Beauty” entre los demás piratas y el bando de la nobleza desde que han comenzado a enfrentarse con ella. La advertencia de “No cometer estúpidas imprudencias con Dangerous Beuty a menos que quieras morir en el intento” no es necesariamente debida a que la fuerza y agilidad de Andrea sean lo más invencible del mundo, sino que los hombres han cometido la osadía de subestimar a ésta salvaje chica tratándola cómo se trataría a cualquier damisela en apuros, han acabado muy verdaderamente mal.

Andrea no tiene ni el veinte por ciento de feminidad que aparenta. Es brusca, vulgar e incluso ofensiva cómo un chico cuando se encuentra entre ellos. Sus movimientos son descuidados y toscos. Su lenguaje es muy poco estilizado y además sabe una gran y bonita variedad de insultos para dar y regalar a todos con mucho cariño. Se comporta con altanería y arrogancia con sus mayores, sin importarle demasiado las consecuencias que esto podría traer. En pocas palabras, Andreita Hernández es considerada por muchos [por su bien físico y emocional] cómo por un chico pirata más en la tripulación, aunque a regañadientes. No les gusta pensar que una linda señorita tripulante en el barco sea cómo un hombre más entre ellos, y a Andrea tampoco le gusta la idea, por lo que pateará a todo aquél que se refiera a ella cómo “amigo” o “él” en cuestión.

Es un tema delicado para ella que se critique su “feminidad”. No se comporta así por que quiera ser masculina, sino que por que considera una completa estupidez el hecho de que los chicos son siempre quiénes deben hacer ciertas cosas, cómo lo es el ser un pirata. Ella quiere aventuras y riquezas, y quiere conseguirlas por sí misma. Y es por eso que suele ofenderse cuando los chicos le dicen “’¡Deja de comportarte cómo un hombre!” o “¿¡Por qué no mejor te vas a cocinar algo?!”. No le gusta que tan sólo por querer hacer cosas que a un hombre corresponderían la tomen por uno. Es injusto, y quiere demostrar que las mujeres también son valientes y con carácter.

Es muy inteligente, aunque a veces parece que prefiere seguir a sus instintos que escuchar a su mente. Por eso comete en muchas ocasiones impertinencias y se busca problemas con una facilidad sorprendente. Sin embargo, cuando se ve obligada a usar su razonamiento y análisis, su concentración y manera de resuelto son prodigiosas.

Su ingenuidad e inocencia son casi imposibles de creer, pero están ahí. Cae en trampas muy fácilmente por esto, y se enfurruña al darse cuenta de lo estúpidamente tonta que estuvo la manera de evadirla. No se puede evitar, después de todo, es una niña pequeña aún. Inexperta y algo torpe, a los ojos de personas cómo Antonio Carriedo, su capitán. A pesar de ser tan ágil y fuerte, aún le quedan cosas por aprender.

Tiene mucha facilidad para hacer amigos, gracias a su personalidad carismática y su espontaneidad. Su manera de ser, su alegría que roza en la hiperactividad, su cálida manera de recibir a cualquier persona con los brazos abiertos. Esto es algo que la gente agradece mucho. Andrea nunca arremetería contra alguien herido, sin importarle que sea su enemigo. Y nunca dudará en ayudar a alguien importante para ella.

Casi nunca llora, es increíblemente difícil lograr que una lágrima resbale por su mejilla. Sin embargo, siempre puede haber alguna cosa lo suficientemente dura cómo para hacerla llorar.

Es tsundere. Por más que lo niegue. Tras esa dura capa de chica fuerte e inteligente que siempre lista para contestar de manera astuta y arrogante ante cualquier cosa, se encuentra una joven inexperta y temerosa de resultar un estorbo a la hora de pelear. Sensible ante lo que los demás puedan pensar de ella, aunque no lo demuestra. Necesitada de la sensación de protección, de que alguien esté a su lado siempre para apoyarla, para no flaquear. Andrea teme quedarse sola.

En algunas ocasiones siente que debe de estar tomada de la mano de Antonio todo el tiempo, aunque la misma idea le resulte estúpida a ella misma. Sin embargo, no deja aquel toque de rebeldía que siempre la caracteriza, la cual le da una capacidad increíble de determinación para lograr lo que quiera, cómo una rebelde con causa. Pero necesita saber que hay alguien siempre junto a ella que la apoyará en todo momento. Y siempre está lista para brindar ése mismo apoyo a las personas importantes para ella, desde su propia manera de ser cariñosa.

Gustos:
• La comida mexicana. Es deliciosa y la prefiere sobre la comida inglesa, que no le agrada mucho. Aunque cualquier clase de comida es suficiente para ella mientras sea deliciosa y sea una buena cantidad cómo para satisfacerla.

• Nadar en el mar. Le encanta tirarse al agua en cualquier momento, sin importar si tiene ropa adecuada para hacerlo o no. Si tiene ganas de zambullirse en las aguas cristalinas, lo hace hasta en las pesadas ropas de pirata. De todas maneras, nadar con ropa encima es un buen ejercicio.

• Cocinar. Disfruta de condimentar la comida y preparar deliciosas recetas gourmet. Es muy buena haciéndolo.

• Los animales. Los adora y ellos la adoran a ella. Convive en armonía con los peces, las aves, los monos y toda clase de animales salvajes.

• Molestar a Lovino. Cuando se aburre, siempre es buena opción molestar al segundo al mando con alguna que otra travesura. Le gusta hacerlo por que antes ella era una Ex Guardia Real, y Lovino es un noble. Se burla de su torpeza, pero en realidad le guarda cariño por no limitarse a ser un noble caprichoso que preferiría quedarse en la seguridad de su casa antes de embarcarse en un barco pirata.

• Bailar, cualquier clase de baile está bien para ella. Desde el ritmo de la salsa hasta el suave vals. Le encanta por que es divertido hacerlo y también es un muy buen ejercicio.

• Las muestras de afecto. Que la abracen, que la mimen o que la traten con cariño en verdad significa mucho para ella, aunque finja incomodidad al recibirlo. Realmente, le gusta mucho la sensación de tener alguien al lado que pueda rodearla con sus brazos y hacerla sentir mejor en cualquier momento, que la haga sentirse protegida.


Disgustos:
• Que la subestimen. Éste es el peor error que cualquier persona podría cometer con ella, y en verdad habría que ser estúpido para arremeter de manera impertinente contra Dangerous Beauty.

• Las sirenas. Las odia con todo su ser después de un encuentro con ellas cuando era aún pequeña. Intentaron persuadirla a convertirla en una de ellas, y al no lograrlo, intentaron ahogarla.

• Que le digan que se comporta cómo un chico.

• Que le digan que se quede en el barco cuando hay algún ataque o algo parecido. No le gusta que sólo por que es mujer piensen que no puede defenderse por sí misma.

• El machismo. Nunca se abstiene de darle un golpe a cualquier machista que crea que los hombres son mejores que las mujeres.

• Los pervertidos. A ellos tampoco les viene mal una patada de vez en cuando para entrar en razón.


Fortalezas/Habilidades:
• Su fuerza bruta. Posee una excepcional fuerza que nunca antes se ha visto en una chica, y mucho menos en una de su edad. Es capaz de partir a una roca por la mitad de un solo golpe, levantar su propio peso múltiples veces y de defenderse de los demás piratas con facilidad. Claro que toda esta fuerza requiere de energía, y toda esa energía la consume al comer tan vorazmente.

• Su inteligencia, aunque se podría decir que no sabe aún muy bien cómo emplearla. Es astuta cómo un conejo y puede confundir a sus enemigos con una facilidad prodigiosa cuando se lo propone.

• Su agilidad y destreza. Puede moverse de un lugar a otro con la misma facilidad que una ardilla, igual de escurridiza y ligera.

• Sus métodos de persuasión. Tiene práctica poniendo caritas de cordero degollado y usando coqueterías casi dignas de una sirena cuando son necesarias, aunque prefiere usar siempre la fuerza bruta antes que hacerlo.

• Con la pistola es mucho más que sólo una profesional. Puede usar dos al mismo tiempo, y tiene una puntería excelente. Además, al usarlas, sus movimientos no dejan de ser gráciles y delicados. Fluyen con la misma suavidad con la que la brisa y las olas del mar, y hace falta que este muy distraída cómo para errar un tiro.

Debilidades:
• Tiene que medir bien su fuerza, o podría lastimarse a sí misma y hasta a los demás. Que sea tan fuerte no implica que sus huesos sean de acero ni mucho menos irrompibles, y cualquier movimiento o impacto demasiado bruscos pueden acabar en una fractura.

• Comete el error de seguir sus instintos antes que ponerse a meditar, y por eso se busca problemas de una manera muy fácil.

• Su ingenuidad e inocencia. Cae fácilmente en las trampas, y se enfurruña al darse cuenta del error que cometió.

• Es muy, demasiado influenciable y fácil de sobornar. A veces adopta formas de ser poco beneficiosas y también se le puede sobornar con facilidad con dinero, oro y joyas. Los objetos brillantes…no, puede controlarse. Cuando es algo de menor importancia, entonces los objetos brillantes también entran.

• Es bastante torpe con la espada, recién aprende a utilizarla. No sabe mucho de esgrima, y a pesar de que su coordinación usualmente es perfecta, parece que aún no se acostumbra al peso de la espada.


Historia:
Nacida en el Nuevo Mundo, hija de padres que desde generaciones pasadas sirvieron cómo Guardias Reales a los nobles, rango que por supuesto recaería sobre sus hombros al crecer. Andrea desde muy pequeña fue entrenada físicamente para rendir y tener la suficiente fuerza cómo para proteger a su noble asignado. Fue enseñada a satisfacer las necesidades de sus superiores de manera cortés y amable, a pesar de que ella nunca estuvo de acuerdo con hacerlo. A Andra no le gustaba la idea de tener que servir a personas inservibles cómo los nobles, que siempre huían a esconderse tras sus Guardias. Ni siquiera le gustaba la idea de tener que estar a su lado todo el tiempo, protegiéndolos.

Desde muy pequeña, Andrea desarrolló un especial amor por el mar. Le encantaba escaparse durante sus lecciones de modales y lenguaje para ir a nadar un rato con los peces, por lo que sus modales nunca fueron muy buenos y además su lenguaje se formó de todo aquello que ella escuchaba. Es decir, de una manera vulgar y poco digno de una señorita. Pero no le importaba, pues su sueño era poder estar en el mar todo el tiempo. Navegar en él, que la brisa impactara contra su rostro y que refrescara todo su ser. Quería aventuras, quería divertirse…comenzó a mostrarse reacia a aprender estúpidas cosas que sólo le servirían para proteger a alguien que no se lo merecía.

Un día se enteró de que la hermana de su Madre había tenido una relación con un pirata, y que de esa relación había surgido un niño. Su primo, aunque en ese entonces quizá era muy pequeña cómo para comprenderlo muy bien. Pero lo que sí entendió muy bien fue la palabra “pirata”. La había escuchado múltiples veces, y escuchar aquellas hazañas y osadías que cometían, a los peligros a los que se exponían…Andrea no podía evitar emocionarse. E indignarse además, al escuchar que la mayoría de los piratas eran hombres. ¿Qué había de malo en una pirata mujer?

Un día hubo un ataque pirata a la familia a la que ella servía. Sus dos padres murieron protegiendo a los nobles, e incluso ella acabó herida intentando salvar a sus padres y empujada por los nobles para protegerlos. Por suerte los piratas, al notar lo imbéciles que estaban siendo los nobles con aquella chiquilla, decidieron dejarla en paz y simplemente llevarse todo el dinero y oro que pudiesen. Andrea en ese entonces sería una niñita de cinco años, y en lugar de enojarse con los piratas por haberlos atacado, se enojó con los nobles por haber permitido de manera egoísta que sus padres se sacrificaran por ellos, y luego incluso intentar que ella se sacrificara.

Su “educación” continúo aún después de esto. Pero si antes Andrea se mostraba reacia a entrenarse para proteger a los nobles, ahora aún más. Se escapaba en la mayoría de las clases que podía, y se iba al muelle, a sentarse a escondidas a observar a lo lejos a los barcos piratas navegar. Era su sueño embarcarse junto a ellos.

Un día, cuando debió de haber tenido unos escasos once años de edad, tuvo un encuentro poco amistoso con las sirenas en uno de sus días de escape.

Se asomó a la orilla de uno de los muelles para admirar el reflejo del crepúsculo en el mar, completamente feliz y embelesada con la belleza de la puesta de sol. Un par de sirenas, que la habían estado acechando al principio con un poco de curiosidad al ver a alguien nuevo por esos lares, comenzaron a verla con una temible malicia. Estaban deseosas de venganza contra los humanos.

Quisieron persuadirla, convencerla de que hiciera un pacto con la luna para que se volviese una de ellas. Le hablaron de las ventajas que tendría el convertirse en sirena, y de lo hermoso que era vivir en el agua. Pero Andrea se negó rotundamente. Incluso siendo tan pequeña, sabía muy bien desde su infantil mente lo malvadas que eran las sirenas. Además de que a ella no le interesaban las capacidades que tendría. Le gustaba la idea, pero se esforzaría por sí misma para conseguir lo que quería.

Cómo su naturaleza les indicaba a gritos, las sirenas intentaron arremeter contra ella. Intentaron ahogarla, la jalaron consigo con su sobrenatural fuerza y no le permitieron tomar bocanada alguna de aire. Andrea tuvo muchas dificultades, y al ser tan pequeña definitivamente no pudo con ellas. Minutos antes de perder la consciencia, un barco pirata se acercó al lugar. Las sirenas se mostraron reacias a liberarla, por lo que hizo falta que varios de sus tripulantes se tiraran al agua para tomar a la niña. Finalmente lograron rescatarla, pues superaban en número a las sirenas.

Andrea, debilitada en ese momento después de dar tan dura batalla, fue cuidada por los piratas durante unos días. Querían asegurarse de que no la hubiesen herido de gravedad, y querían asegurarse de que no hubiesen usado alguno de sus trucos sucios para meter a la niña en un pacto con la luna a la fuerza. La niña se recuperó rápidamente, y convivió con los piratas durante un lapso corto de tiempo, antes de que la regresaran a su hogar de nuevo.

No pudo sacarse los días que estuvo en una embarcación de la cabeza en ningún momento. El entusiasmo por convertirse en pirata no hizo más que sino aumentar. Ahora no sólo se escapaba de todas sus clases a excepción de la de cómo utilizar Armas de fuego para irse al muelle, sino que ahora también practicaba en áreas desiertas con su pistola. Comenzó a devorar con rapidez varios libros sobre piratería a escondidas, y aunque algunos nobles comenzaron a protestar, nunca encontraron la evidencia que demostrara que la pequeña Andrea quisiese convertirse en pirata.

A los trece años, ya tenía absolutamente todos los conocimientos que un pirata debería de tener. Y sus hábitos, indudablemente, se habían convertido en los de uno. Su feminidad había desaparecido prácticamente por completo. Jugaba con los otros chicos de su edad a los piratas, y le encantaba subirse a las embarcaciones sin permiso para jugar en ellas. No obstante, Andrea se había convertido en una fuerte, valiente y talentosa Guardia Real a su corta edad. Le habían asignado incluso a su noble, al cual Andrea aborrecía. Lo había defendido tan bien y con una facilidad tan grácil que todos habían quedado impresionados. Comenzaron a demandar que la niña cuidara de sus familias, aunque claro nunca quisieron cederla. Andrea estaba más que molesta, pues no quería de ninguna manera ser reconocida por su manera de cuidar de los buenos para nada de los nobles.

Un día conoció a una persona que cambiaría su vida. Uno de los Capitanes Piratas más conocidos del mar. Era conocido y temido por todos bajo el nombre de “El Jefe”. Y Andrea estaba más que sólo emocionada cuando éste decidió robarle a la familia que le habían asignado. No opuso siquiera resistencia, y los nobles no hicieron más que huir al notar que la Guardia Real no cuidaría a su protegido. Dejó que los piratas hurtaran todo lo que quisiesen, y antes de que se fueran, corrió al encuentro del Capitán, ante los incrédulos ojos de todos.

Y desde ese momento, Andrea Hernández se convirtió en parte de la Tripulación de su primo, Antonio. La emoción no hizo sino crecer al enterarse la niña de que aquel conocido y temido pirata era pariente suyo. Aprendió recién a dominar la espada, y aún es bastante torpe con ella. Pero es una pirata talentosa e inexperta que es conocida bajo un nombre que sus enemigos le han dado después de algún tiempo de andar junto a Antonio, al principio fallando en varias de sus misiones, pero finalmente aprendiendo del arte de ser Pirata en cuestión de tiempo. Ella es “The Dangerous Beauty” y su nombre, claramente advierte, que no puedes subestimarla. Bajo ninguna circunstancia.

Otros Datos:
• Dado a que es torpe con la espada y una profesional con las pistolas, siempre trae dos en su cinturón, aunque se ha propuesto a sí misma intentar combatir más con la espada que con ellas para ganar habilidad.

• Muchos piratas creen que secuestrándola obtendrán lo que quieren. Pero nadie más que un solo pirata ha logrado sacarla del barco, y la mayoría termina en un estado bastante deplorable. Andrea Hernández No es una damisela en apuros, bajo ninguna circunstancia.

• Su aguante bajo el agua es bastante, aunque no llega a ser ni un cuarto de lo que una sirena aguanta. Sin embargo, le gusta considerarlo cómo una ventaja, pues le encanta estar bajo el agua nadando junto con los peces.

• Al obedecer las órdenes del Capitán, no suele decir cómo los demás “¡A sus órdenes, Capitán!” sino que dice “¡A tus órdenes, Antonio” o “Toño!”, que es cómo una especie de manera de expresarle la confianza que tiene en él.

• Es cómo la “Tercera al mando”, después de Antonio y Lovino. Aún así, parece que no le importa mucho, por el tono en el que habla con ellos y el aparentemente inexistente respeto que les guarda. Muy a su pesar, no permite que absolutamente nadie se burle de ellos, o les regalará un buen golpe.

• Cuando se trata de sirenas, no deja que absolutamente nadie que este presente caiga sobre sus encantos. Ni siquiera si se trata de un enemigo. Sabe que esos seres son malignos, y bajo ninguna circunstancia permitirá que usen sus métodos sucios para arrastrarlos. Hará todo lo posible por evitar que cualquier persona sea encantada por sus ojos o su canto. Si implica darle un golpe en la cabeza, resulta aún más divertido.

• También odia a todos los seres marinos que tengan que ver con las sirenas.

• No le teme a los tiburones, a las plagas ni a los insectos. No le teme a lo que la mayoría de las chicas le temerían. Muy a su pesar, incluso Andrea le tiene miedo a una cosa: Los fantasmas. Por más infantil que suene y aunque ella niegue todo lo contrario, los espectros la aterran demasiado.
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Re: ¡The Dangerous Beauty! ¡Abran paso, montón de inútiles!

Mensaje por Antonio Carriedo el Mar Abr 19, 2011 5:32 am

¡Ficha Aceptada!

¡Bienvenida a Bordo, Andrea-chan!
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